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De nuevo y como cada cuatro años desde que retornó la Democracia a España, cada partido político, pretende dar a conocer a los electores sus diferentes programas, en los que exponen un sin fin de propuestas.
Hasta ahí todo parece obrar de manera políticamente correcta, pero si se hace un análisis con mayor profundidad de estas propuestas, se comienza a apreciar lo cargadas de impurezas con las que se presentan, pues muchas están contaminadas por la demagogia, a sabiendas de que son irrealizables, pues no cuentan con financiación a corto, medio o largo plazo, y eso es todo un fraude para la ciudadanía.
Hubo una vez un insigne político de la denominada izquierda, que en la época de la transición democrática, no se inmutó lo más mínimo al afirmar que los programas electorales, están para incumplirlos.
Pues bien, soy de los que piensan, que los programas electorales son una especie de contrato, metafóricamente firmados por la ciudadanía y sus representantes, en las que éstos últimos se comprometen a poner todo su empeño en llevar a la práctica todo aquello que en campaña se prometió, y en los casos que sean de imposible cumplimiento, por cambios imprevistos en el estado de las cosas, se han de dar cumplidas explicaciones a la ciudadanía.
De igual modo al final de cada mandato, cada partido político, debe justificar sus actuaciones y hacer una comparación entre sus propuestas iniciales y lo verdaderamente realizado en su ejecutoria política.
Es por ello que no concibo un programa político como un documento, donde se ponga negro sobre blanco, una ristra interminable de promesas utópicas, con la sola aspiración de “endulzar los oídos” de los posibles electores, pero sabiendo a priori, que son totalmente irrealizables. Creo que la utilización de esta pésima estrategia política, a lo largo de los más de 30 años de Democracia en España, ha llevado a que cunda entre el electorado el desencanto, lo que significa un grave riesgo para la esencia de la Democracia.
Es pues el momento propicio y más en estos tiempos tan aciagos para gran parte de la ciudadanía, por la grave crisis que padecemos, para ser más honestos a la hora de prometer y más exigentes a la hora de cumplir.
Es por ello, por lo que invito al conjunto de la ciudadanía a que seamos más rigurosos a la hora de observar las Promesas Electorales, que usemos la lógica y el buen discernimiento para cribar lo que tiene verdadero contenido, de lo que sólo es superfluo. En definitiva ser más minucioso para que no “nos la den con queso”.
Y todo esto lo manifiesto, en la total confianza que el programa que hemos elaborado para la política que queremos emprender en el Cabildo de Gran Canaria, se ajusta a un análisis ponderado de la situación de la Isla, al momento socioeconómico que atravesamos, por lo que hemos diseñado un buen proyecto y sobre todo realizable, sin caer en el recurso fácil de emitir “cantos de sirena” que poco sirven para la realidad en la que se mueve la vida político administrativa de la Institución insular.
No puedo ser tan osado para intentar convertir un artículo de opinión en la exposición detallada de nuestro programa insular, aunque intentaré en próximos escritos ir exponiendo desmenuzados aquellos aspectos, que a mi personal criterio me parecen más
relevantes, mientras tanto esto ocurra, animo a todo aquel ciudadano con verdaderas inquietudes por el progreso y el bienestar de su comunidad a que se acerque a nosotros, nos interrogue sobre nuestras iniciativas, que analicen nuestro programa electoral, pues estamos convencidos de lo adecuado de nuestras propuestas y confiamos en que ilusionarán a la mayor parte de la población de Gran Canaria, pues hemos intentado abarcar todas aquellas materias que más preocupan a una ciudadanía comprometida y responsable, entre las que cabe destacar las acciones encaminadas al bienestar de nuestros mayores a la protección de la infancia y la familia, a las personas con discapacidad y dependientes, al desarrollo de acciones a favor de los jóvenes, de la actividad cultural y deportiva a la promoción de la Educación, al desarrollo de políticas de igualdad de la mujer, a la búsqueda de la prosperidad a través del pleno empleo, a la implementación de las Nuevas Tecnologías en todos los sectores de la población, a la defensa del territorio insular y de su Medioambiente, al diseño de un plan integral de transporte insular. Los ciudadanos deben saber que estamos ante un gran reto, nos jugamos nuestro presente y el futuro de nuestros descendientes, no podemos mirar para el otro lado , estamos todos en un mismo barco, de todos nosotros depende que lleguemos a buen puerto o que la nave se vaya a pique, asumamos nuestra responsabilidad frente a la sociedad, seamos rigurosos a la hora de emitir nuestro voto.
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