LA POLÍTICA ECONÓMICA SOCIALISTA II Imprimir E-mail
Escrito por Enrique Lázaro Valido   
Martes, 24 de Agosto de 2010
AddThis Social Bookmark Button

Al surgir la presente crisis, el gobierno nos engañó al hacernos pensar que venía de fuera, que sufríamos los efectos pasajeros de una recesión internacional. Al hacerlo, caíamos en el error que ha sido la causa de nuestro atraso económico: ser incapaces de reaccionar con rapidez. 



La reacción del gobierno aún hoy en la crisis es la de tratar los síntomas sin atacar las causas. Hasta ahora sólo ha consistido en aumentar el gasto público. Y ello pese a que lleva ya años gastando en torno a un diez por cien más de lo que producimos.



Las medidas que deberían haberse impulsado hace ya un tiempo son las dirigidas a introducir competencias. Empezando por el mercado de trabajo la legislación de hoy impide que las empresas puedan nacer, competir y adaptarse al cambio, condenando a muchas de ellas a desaparecer. Lo más grave es que las medidas puestas en vigor impiden crear puestos de trabajo, que es lo que resulta rentable a todos, trabajadores y empresarios, invertir en capital humano, y ese capital que necesita una economía moderna para lograr la productividad y el nivel de vida al que aspiramos: la verdadera clave del modelo productivo.



Las reformas que sí se acometen, difieren de lo que propongo. Son proyectos que aumentan el tamaño del sector público sin asegurar antes su eficacia, proyectos que se nos presentan como modernos sin serlo, y sobretodo, que siempre resultan fáciles hasta gratificante para quienes los promueven pues están diseñados por ellos.



No hay duda de que muchas instituciones españolas son mejorables. Pero quizás la causa principal de que no se reformen tiene que ver con los valores, en concreto, con los que sustenta la indolencia de buena parte del electorado. Puede que, en realidad, esas instituciones estén favoreciendo el tipo de sociedad conformista, modelo Sancho Panza. 



Muchos dudan que baste con reformar las instituciones. Creen que nuestros fallos son más profundos, que reside en nuestros valores, y que el gobierno se limita a ejecutar las decisiones cómodas que desea su electorado. No comparto un juicio tan pesimista. Y si algo tiene la actual crisis, es que ha puesto de moda el esfuerzo y el sacrificio. Lo que necesitamos con urgencia son reformas que generalicen el entorno del que han salido nuestros mejores deportistas y empresas. Un entorno de libertad para emprender y de responsabilidad, tanto por los éxitos como por los fracasos.

Un entorno en el que puedan ejercerse esos mismos valores de competencias, esfuerzo y responsabilidad a las instituciones aplicando reformas dirigidas, por ejemplo, a la contratación indefinida y revisando todo tipo de subvenciones, y estoy seguro que los españoles responderán con la actitud adecuada.